miércoles, 12 de marzo de 2008

La Ley 29164 el Patrimonio Arqueológico y el Turismo. Gori Tumi Echevarría López 7/3/08

La nefasta ley 29164, el patrimonio arqueológico y el turismo
Por Gori Tumi Echevarría López
Arqueólogo, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
¿Cuál es el problema de patrimonio?, ¿qué significa “mejorar servicios”? ¿Por qué se ha introducido la figura de la “concesión”? Estas son preguntas entrelazadas a la ley 29164, y que se están usando actualmente en forma interesada. La realidad demuestra hoy que el famoso “mejoramiento de los servicios” no es más que una excusa para introducir la figura de la concesión comercial (por 30 años!) mediante la intervención mercantil y el enajenamiento de nuestros recursos culturales; y es más que claro que la verdadera dimensión nacional del problema patrimonial (que tiene muchas variables) no ha sido tomada en cuenta para proponer la esta ley.
Ante esto debemos decir sin atenuantes, que para evitar que los sitios arqueológicos, los paisajes, y los centros turísticos estén mal, y se puedan dar “mejores servicios”, la solución es NO concesionarlos, NO entregarlos a los intereses económicos y NO enajenarlos.

En el Perú el tipo de racionamiento que se proyecta con referencia a estos problemas es ideológicamente de dependencia, y se expresa generalmente de la siguiente manera: "porque esto esta sucio y yo soy incapaz de limpiarlo lo voy a entregar a otro para que lo haga por que yo no puedo". O lo que es peor y se aplica al caso de Machupicchu (y que mucha gente piensa): "como yo no puedo cuidarlo, mejor que lo cuide otro". Pues estas premisas son falsas, son negativas y están diseñadas para trastocar una percepción sobre lo que podemos hacer y debemos hacer por nuestro patrimonio.

Y esta es la clave de la situación, el patrimonio arqueológico es totalmente incomprendido y por eso se abusa de el, se lo utiliza mediáticamente para presumir negativamente sobre el, y se lo mal interpreta; especialmente cuando se le ve descuidado y en abandono. De allí muchas confusiones. Decir sitio arqueológico, por ejemplo, no equivale a decir sitio turístico y esta asociación primaria lleva a gruesos errores de entendimiento e interpretación inmediata. Yo conozco mucha gente, entre los que hay promotores turísticos y también arqueólogos, que creen que un mapa de sitios arqueológicos es un mapa turístico, lo cual es un grueso error.

Sin embargo objetivamente se puede ver los sitios arqueológicos están siendo implicados dentro de la concepción turística, por lo que su percepción parte de de esta premisa tal como hemos mencionado. Pero los sitios arqueológicos no son un problema, y menos un problema turístico, el problema es la forma como éstos lugares han sido incluidos dentro del entorno social y como este entorno los ha afectado. Esta afectación, que no es originada por el patrimonio, es utilizada como un argumento para su concesión.
Sacsaywaman, por ejemplo, ha estado abierto a todos desde tiempo inmemoriales, y así muchos sitios del Cusco, pero cuando el crecimiento urbano lo afectó (a lo que se suma el impacto del turismo desordenado) se generó una situación que no había sido reconocida dado el complemento "natural" de la inclusión del sitio al entorno urbano; lo que a la larga ha provocado muchos problemas relacionados a conservación, ornato, protección, etc. Pero en otros sitios no pasa eso, como por ejemplo en Choquequirao (Cusco), o en Miculla (Tacna), donde no ha habido una afectación negativa del entorno y se ha propuesto un curso adecuado de control estatal racional en su administración y puesta en valor. ¿Acaso alguien se queja de problemas patrimoniales en esos sitios? ¿Cuál es el argumento para la concesión del patrimonio en esos lugares?
La realidad de estos sitios, y hay muchísimos en todo el Perú, implica el reconocimiento de la variación en el problema patrimonial que no se reduce a una sola situación y que de hecho expone una vez más que la ley de "servicios turísticos" esta diseñada, existe, solo para utilizar nuestro patrimonio con fines comerciales. De ninguna manera implica el mejoramiento de nada, por que esta ley no expone ningún problema real de ningún sitio arqueológico del Perú, solo el problema real de los grandes consorcios que hasta hoy no podían apropiarse de nuestras áreas culturales intangibles.
Esa es la verdad, para entender la problemática del patrimonio debe examinarse cada caso y así poder evaluar, si es posible o no, por ejemplo, su apertura al turismo. No se debe asumir que todos los sitios arqueológicos son turísticos especialmente cuando no se conocen. Y eso es lo que hay que hacer, hay que propugnar el entendimiento de la naturaleza del patrimonio cultural y de los reales problemas que afectan su conservación, ya sea el crecimiento urbano, la polución, el turismo o la ignorancia de los gobernantes de turno.
Hay que comprender finalmente que los sitios arqueológicos no están allí solo para la contemplación estética y el placer del extranjero, de allí hemos salido nosotros los peruanos y eso tiene que quedar absolutamente claro. Los sitios arqueológicos en el Perú están ligados a la más profunda percepción sociológica del hombre, una percepción de proveniencia y respeto que no esta racionalmente desarrollada, y por eso no existen argumentaciones conceptuales sobre el valor moral o social de los sitios, el cual es muy grande. Debemos considerar siempre que los sitios arqueológicos son elementos claves en la vida de la mayoría de los peruanos. ¿Acaso los que han propuesto esta ley tienen la menor idea de lo que significa socialmente el patrimonio, de lo sentimos por nuestros sitios arqueológicos, por nuestras Wacas?
Los peruanos de verdad no vamos a renunciar jamás a nuestras responsabilidades con nuestro patrimonio arqueológico, con nuestras wacas y paqarinas. Jamás. ¿Cómo podríamos?
7 de Marzo del 2008

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