jueves, 25 de junio de 2015

Museo Nacional de Arqueología sin consurso público 22/4/14

MUSEO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA

La señora Ministra de Cultura Diana Álvarez Calderón, a través de unas declaraciones formuladas en días pasados a un medio de comunicación, corroboró lo que era un rumor a voces que había venido circulando en torno a SU Ministerio desde hace varios meses. Que el Ministerio de Vivienda, a solicitud del Ministerio de Cultura y con el beneplácito y anuencia de las más altas autoridades del país, va a construir un nuevo Museo Nacional de Arqueología en Pachacámac de inmediato, con la intención de ver si puede el Presidente Ollanta Humala inaugurar la obra antes de que concluya su mandato, es decir, llevarlo a cabo en el inverosímil plazo de dos años.


Si bien es incuestionable la sana intención de llevar a cabo una obra cultural de esta importancia, resulta escandaloso que se realice por encargo directo, vale decir, no a través de un concurso público de proyectos de arquitectura abierto a todos los arquitectos peruanos y, si se quisiera, incluyendo la invitación a distinguidos proyectistas extranjeros. Para un Estado cuyos gobiernos en los últimos años se regodean proclamando sus convicciones democráticas, el que se decida llevar a cabo un edificio tan significativo, y emblemático de nuestra nacionalidad demuestra no sólo una actitud absolutamente contradictoria con esas pretensiones democráticas, sino su persistencia en obviar una práctica - la de los concursos públicos para los proyectos de arquitectura de obras gubernamentales y edificios privados significativos – que en la actualidad es de uso común internacionalmente. No sólo en los países desarrollados, también en la gran mayoría de los latinoamericanos, actualmente es inconcebible llevar a cabo un edificio público importante que no sea adjudicado mediante concurso público de proyectos.

No sólo se presta esta anacrónica y arbitraria práctica a desdeñar el ejercicio de una profesión que no sólo modela las ciudades, si no que provee la imagen contemporánea de nuestra identidad cultural.

El mismo hecho que una obra de esta importancia y envergadura haya sido concedida y orientada en secreto, y que los arquitectos peruanos y la ciudadanía en general debamos enterarnos de una decisión de tanta trascendencia subrepticiamente, para luego verla corroborada dentro de una entrevista que trata múltiples asuntos, no solo refleja lo poco transparente de la acción pública también en el ámbito de la cultura, sino la persistencia de un anacronismo e ignorancia lamentable respecto al valor de la arquitectura como medio sustancial de identificación de nuestra situación cultural contemporánea.

No es verdad, como aducen con frecuencia los gobiernos, que concursar edificios representa necesariamente un perjudicial alargamiento de sus plazos de ejecución y un incremento de sus costos. Recientemente, dos obras de indiscutible trascendencia nacional y cultural han sido adjudicadas mediante concursos públicos, con la participación de jurados internacionales del más alto rango y con la absoluta prescindencia de la intervención de sus propietarios o funcionarios en la elección de sus autores. Ambos edificios, el del Lugar de la Memoria y el de la sede de la Universidad UTEC, son actualmente realidades plenamente tangibles.

La reincidencia en esta malhadada costumbre se observa igualmente en el anuncio de que el gobierno construirá un Centro de Convenciones igualmente adjudicado a una empresa extranjera sin el requisitorio de un concurso público.

Los suscritos exigimos a las autoridades del gobierno al Presidente de la República, al Primer Ministro y a los Ministros de Cultura y de Vivienda la adjudicación del proyecto del futuro Museo Nacional de Arqueología a través de un concurso público con participación de jurados irreprochables y de la más alta competencia.

Lima, 22 de abril del 2014

Arq. Frederick Cooper Llosa CAP 408

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