jueves, 5 de mayo de 2016

Peligro sobre Miculla. GoriTumi, 5/5/15

Las estrellas y la destrucción de Miculla

El sitio arqueológico de Miculla es uno de los pocos sitios con quilcas o arte rupestre en América con un enorme potencial para ser declarado patrimonio cultural de la humanidad. Su área total sobrepasa al menos tres veces la extensión del famoso sitio de Toro Muerto en Arequipa, y en sus quilcas presenta decenas de miles de motivos individuales que describen, con lujo de detalles, la historia cultural de la región de Tacna como ningún otro sitio en el Perú. Hasta hoy, menos del 10% de este impresionante sitio ha sido explorado y aún menos estudiado adecuadamente por lo que su potencial cultural se halla ampliamente subvaluado. A partir de esto cualquiera puede comprender que el sitio es extremadamente valioso, como ninguno en el Perú, y sin embargo se halla en constante peligro debido al abandono que las autoridades encargadas hacen del mismo, al vandalismo y a la falta de criterio técnico en su manejo y conservación.

Uno de los peligros más frecuentes que se ciernen sobre Miculla es el mal uso del monumento, especialmente por gente que, obviando su valor histórico, solo pretenden utilizar del yacimiento para actividades no relacionadas a su nagturaleza cultural y el lucro, como por ejemplo bicicleteadas, hiking o el avistamiento de ovnis; y lamentablemente ahora para el avistamiento de cometas*. Como ya nos hemos manifestado en un caso anterior (carta al director del Diario Correo de Tacna, 7/1/16 - ver anexo) este tipo de actividades ponen en riesgo “un área que debe ser reservada para investigaciones culturales y visitas turísticas relacionadas a los petroglifos y otros rasgos arqueológicos reconocidos en el lugar".

Usar Miculla como mirador de estrellas efectivamente atenta contra el patrimonio ya que esta actividad se realiza por la noche, cuando no existe ningún tipo de control sobre el lugar, seguridad, vigilancia, o servicios de cualquier tipo. Está claro que Miculla se convertirá en un baño público, y más que eso es probable que algunos desadaptados traten de modificar el paisaje del área alterando las condiciones del entorno o cometiendo actos vandálicos como el pintado de las quilcas y las rocas al rededor.

Las autoridades encargadas de Miculla, el Gobierno Regional y la DDC de Tacna no pueden permitir, bajo ninguna circunstancia, que un sitio de tanto valor cultural sea usado como lugar de avistamiento espacial, ya que ponen en peligro inminente el monumento arqueológico y dan pie a que otros valiosos yacimientos con quilcas sean utilizados para cualquier cosa menos para lo que su valor cultural estime. Si no se corrige esto pronto sitios emblemáticos como Toquepala, Punta Picata, las Peñas, Turulaca, Toro Muerto, etc, serán paradores de avistamiento de ovnis y sitios para recrear cualquier "lluvia de estrellas", eclipses o alineamiento de planetas. Existiendo tantos lugares para realizar estas actividades, nos preguntamos, ¿por qué se sigue insistiendo en maltratar un monumento nacional contra todos los criterios de conservación cultural?

Protejamos Miculla. Es urgente!

Gori Tumi Echevarría López
Presidente APAR


*En las redes sociales se puede ver que se están ofertando paquetes turísticos con costo para ir a ver la “lluvia de estrellas” en Miculla; por lo tanto se cobra por una actividad que atenta directamente contra el patrimonio.





Quilca de Miculla, puesta en riesgo por visitas irregulares y no autorizadas al yacimiento arqueológico . Foto GoriTumi.

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Anexo

Carta al Diario Correo de Tacna (7/1/16)
Sres. Diario Correo
Sr. Adrián Apaza - Editor
Presente
Con el suspicaz título de "ovnis en Miculla" (Edición digital, 7/1/16) he podido leer el comentario del Sr. Riveros en relación a la denuncia hecha por los Sres. Jesús Gordillo y David Rendón, acerca del negociado turístico del sitio arqueológico de Miculla, mismo que se oferta como centro de avistamiento de ovnis por inescrupulosos operadores turísticos. El comentario del Sr. Riveros, más allá de enlodar subrepticiamente honras, es prácticamente un apoyo abierto a la postura de que el sitio es un lugar de avistamiento espacial de ovnis, lo cual es un equívoco para la estimación de una zona arqueológica como Miculla. Esto es lamentable, no solo porque revela la enorme ignorancia del Sr. Riveros sobre el tema cultural, sino porque pone en peligro un área que debe ser reservada para investigaciones culturales y visitas turísticas relacionadas a los petroglifos y otros rasgos arqueológicos reconocidos en el lugar.

No obstante su particularidad como sitio, Miculla no es un fenómeno cultural único. Yacimientos con arte rupestre (quilcas en nuestros idiomas nativos Quechua y Aymara) existen en todos los departamentos del Perú incluida la amazonia. Y fuera del Perú, en la mayoría de países del planeta existen tradiciones similares, e incluso hoy en día se sigue produciendo quilcas en Australia, India, Pakistán, o tan cerca como Bolivia, sí, hechos por seres humanos. De las centenas de sitios arqueológicos con quilcas en Perú, casi ninguno ha sido seriamente asociado con ovnis, extraterrestres, gigantes, o seres sobrenaturales, por la simple razón de que es ampliamente reconocido que las quilcas o el arte rupestre son remanentes de actividades humanas realizadas como parte de tradiciones culturales por miles de años.

En un estudio realizado por más de 10 años en la costa central del Perú, se ha podido reconocer que la tradición rupestre de Lima cubría al menos 5000 años, desde el surgimiento de la civilización Caral hasta los Incas, y nadie ha salido a hablar de ovnis ni marcianos; e incluso hoy, aquellos que por sus propias razones son impactados por observaciones espaciales, prefieren buscar estas visiones en las playas del litoral o en los desolados paisajes desérticos de diversos lugares del país, que no tienen nada que ver con sitios arqueológicos ni petroglifos.

Usar Miculla, el más grande sitio con quilcas del continente americano, para promocionar ovnis, es realmente un despropósito y una vergüenza para cualquier Tacneño que se respete. Expresar eso, sin considerar la riquísima historia arqueológica del país es también un acto de enajenamiento intelectual, que no solo demerita el valor cultural del patrimonio, sino que promueve su mal uso, y su negativa vinculación social con la gente que es heredera directa de esos testimonios, es decir el pueblo de Tacna. 

Con un tratamiento especial e investigación científica podríamos convertir Miculla en patrimonio cultural de la humanidad, pero esto será imposible si todavía persisten aquellos que prefieren la trampa, la estafa y la alucinación, para hablar de un sitio con una historia continua de más de 4 mil años, y donde está escrita en roca nuestra antigua tradición cultural, que deberíamos estar interesados en proteger ahora más que nunca, para orgullo y honra de Tacna y el Perú.

Gori Tumi Echevarría López

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