El Dakar, el CIRA y la destrucción del patrimonio cultural del Perú

"El Dakar nos trata como si nosotros también fuéramos fósiles" 
Pablo Albites. Alcalde de Ocucaje. 2012
PUBLICADO: 2013-10-21

A dos años del inicio de las actividades del Rally Dakar en el Perú y ya finalizada la carrera Dakar Series 2013 (3 al 6 de octubre 2013), las consideraciones sobre los efectos que esta actividad genera son concluyentes en su enorme saldo negativo, siendo la causante de irreparables daños al patrimonio natural y cultural del país y al sistema legal que debería protegerlos.
Hasta comienzos de este año las declaraciones de Luis Cáceres Rey, Director de Arqueología del Ministerio de Cultura, sobre la posible afectación del patrimonio arqueológico y paleontológico a lo largo del país ("Delimitar una zona [paleontológica] resultaba imposible". La República 14/1/13) expresan claramente que el Ministerio de Cultura no tiene idea de cómo proteger el patrimonio nacional ante la arremetida de los intereses de grandes consorcios empresariales en espectáculos cuyo campo de acción abarca casi toda la zona desértica costera del Perú. Al admitir su impotencia este funcionario pone en evidencia la prioridad del Estado en abrir (ceder) su territorio a cualquier inversión o propaganda mediática, aun a costa de la destrucción de sus recursos, y esto no se justifica a ninguna escala. Científicos del Museo de Historia Natural de la Universidad de San Marcos (Salas y Tejada 2013) y el INGEMMET (La República 14/1/13) han observado que el Ministerio no tiene el criterio técnico suficiente para efectuar una protección preventiva del patrimonio al obviar las medidas mínimas de consulta técnica, y al asociarse con aficionados sin ninguna acreditación científica, tal como lo prueba la propia información del Ministerio de Cultura (Portal de noticias del MC., 3/1/13). 
La forma como está actuando el Estado respecto a esto es a todas luces suspicaz, por decirlo menos. En una entrevista pública (La República 14/1/13) Cáceres afirmó que el Ministerio de Cultura había solicitado apoyo del INGEMMET y el Museo de Historia Natural de San Marcos para delimitar las zonas paleontológicas de la ruta del Dakar sin recibir respuesta alguna, lo que fue inmediatamente corregido por ambas instituciones, quienes han negado tajantemente este hecho (La República, 21/1/13). Aunque, según Cáceres, la falta de respuesta de estas instituciones “obligó” al ministerio a usar la ayuda del “Instituto Peruano de Estudios en Paleovertebrados” (citado a veces como “Instituto de Investigaciones Paleontológicas”) se sabe que fue la empresa que produce el Dakar, “Amaury Sport Organization” (ASO), la que contrató los servicios de estos aficionados para realizar la delimitación de las zonas paleontológicas en coordinación con el Ministerio de Cultura (Portal MC, 1/1/13), obviamente para su propio beneficio; y esta misma institución es la que ha laborado en la delimitación de rutas del Rally Dakar Series 2013 que se concentra en Ica, como se puede deducir de su página en Facebook (https://www.facebook.com/pages/Instituto-Peruano-de-Estudios-en-Paleovertebrados/242943185764537).
Visto los antecedentes no sorprende el hecho que las rutas del Dakar se tracen inconsultamente y mantengan un “carácter secreto”, lo que se hace a pedido de Amaury Sport Organization, que organiza el evento desde el comienzo de sus actividades en el país (La República 29/12/11); y el Ministerio de Cultura incluso ha negado el acceso a esta información aun después de corrida la prueba, como lo consigna la investigación periodística (La República 29/12/11, 14/1/13). Al existir la imposibilidad de verificar la ruta es imposible poder corroborar las afirmaciones del Ministerio de Cultura sobre los daños al patrimonio natural y cultural y no existe ninguna documentación técnica oficial que soporte las afirmaciones de sus funcionarios, cuando dicen por ejemplo que el Dakar “no pondrá en peligro o alterará” el patrimonio cultural peruano (Portal TV Perú Noticias, 11/12/12, Portal MC, 3/1/13). Si el Ministerio es incapaz de sustentar que no se ha alterado el patrimonio, menos lo pueden hacer instituciones sin acreditación científica alguna (La República 11/1/13). Y esta situación no ha cambiado con el Dakar Series.
El daño que genera el Dakar no lo paga el dinero que este produce, simplemente porque es irreparable. La carrera destruye y deteriora todo lo que encuentra a su paso, paisaje y patrimonio, y no genera un verdadero beneficio sino un “turismo” inventado de ínfima escala y no comercial (El Comercio 20/5/13), el que arrastra más bien podredumbre al desierto, ya sea la invasión de zonas reservadas, paisajísticas, paleontológicas o arqueológicas (El Comercio 2/10/13) o basura a raudales.
Las razones por las cuales el Dakar no debería pasar por los desiertos de Ica y del Perú son más que conocidas, estos territorios contienen enormes yacimientos paleontológicos y arqueológicos casi completamente inexplorados o estudiados. La mayoría de estos recursos se encuentran cubiertos por arena y es afectada por los fenómenos ambientales que gobiernan el desierto costero de Ica y su observación depende mucho en factores de geodinámica como vamos a explicar más adelante. Aunque ya los académicos Salas y Tejada (2013) han mencionado explícitamente el incalculable valor científico de la zona, es necesario enfatizar la perspectiva arqueológica para notar que no solo los yacimientos paleontológicos están en peligro.
Arqueológicamente sabemos que en Ica existen evidencias culturales al menos desde 6mil años antes del presente, y los asentamientos humanos se han sucedido en este territorio casi sin discontinuidades hasta la época del Tawantinsuyu. Muchas de estas sociedades han mostrado un patrón social que se ha extendido hacia todo el litoral y los interfluvios desérticos, donde las evidencias más conocidas van desde los 4000 a.E.C., hasta los 800 E.C., tiempo en el cual civilizaciones del Arcaico y posteriormente Paracas, Chavín y Nasca han ocupado extensas áreas nunca antes estudiadas. Grandes zonas con geoglifos en Ocucaje por ejemplo (Vargas y Echevarría 2012), se hallan en contacto con grandes concentraciones de fósiles de cetáceos y no hay duda que han debido ser afectadas por el Dakar; más allá de lo dicho es conocido que la mayoría de los contextos arqueológicos más prominentes de la región, entre el río Pisco y el río Ica, se encuentran en zonas desérticas cubiertas por médanos y dunas, siendo difíciles o imposibles de advertir sea el caso. Las evidencias del Paracas “clásico”, cementerios de la época Chavín, y una cantidad extensa de concentraciones de cerámica y geoglifos han debido ser alterados o destruidos por el Dakar Series, que ha atravesado la región por al menos tres rutas diferentes (https://docs.google.com/file/d/0B6q9m-s0tBG-T21uVVFWMkZFMTg/edit).
El territorio afectado por el Dakar Series es una zona desértica con notables características fisiográficas y medioambientales, un mar frio, inmensos depósitos sedimentarios (con fósiles), carencia de vegetación y cursos de ríos, y vientos cargados con arena detrítica, entre otras. En este lugar los vientos son el principal factor en la dinámica del paisaje ya que trasladan constantemente arenas desde el litoral hacia el interior del territorio, generando diferentes mantos arenosos, médanos y dunas de variadas dimensiones. Este fenómeno ha cubierto los depósitos geológicos y arqueológicos desde hace miles de años, y eventualmente, por la misma dinámica, expone concentraciones de fósiles y material arqueológico, que se erosionan o cubren constantemente. Por lo tanto no puede haber duda que el reconocimiento de geoglifos en la zona, como los de Ocucaje (Vargas y Echevarría 2012), “ciudades perdidas” (Rocha 2010), e invaluables evidencias paleontológicas se debe a un hecho medio ambiental, que todavía no ha sido adecuadamente entendido. 
El cambio en la geomorfología de la zona de Ica es continuo pero de poco contraste, y aunque se crea lo contrario el desierto está en permanente cambio, con paisajes que varían progresivamente de acuerdo al flujo de los vientos y los volúmenes de arena que puedan trasladar, principalmente desde la zonas de deflacción que ese encuentra hacia el litoral marino. Cuando estos factores se descontinúan, la variación del paisaje se hace más patente y puede generar verdaderos trastornos fisiográficos como los que se pueden observar en algunas zonas del litoral donde hay una pérdida de playas debido a la interrupción de los aportes de arena hechos por las corrientes marinas (por ejemplo en la costa verde en Lima y en Huanchaco en Trujillo). Estos fenómenos recién se han hecho evidentes después de más de 20 años, lo que indica que advertir el cambio requiere mucho tiempo luego de iniciado el proceso que lo originó. Gracias a estos fenómenos, no obstante, es posible reconocer naturalmente la existencia de evidencias arqueológicas, como las que se hallan en Cerro Campana, Trujillo, donde concentraciones variables de cerámica están aflorando de los bancos de arena de las faldas del cerro, entre otras evidencias.
La existencia de yacimientos arqueológicos en los desiertos de Ica es un hecho científico que los organizadores del Dakar y el Ministerio de Cultura no pueden negar o pasar por alto. Pero creemos que lo hacen por varias razones, entre ellas el desconocimiento de la naturaleza de los depósitos culturales o paleontológicos en la zona, los parámetros de transformación y preservación de la evidencia, y la dinámica geomorfológica que gobierna el paisaje. De aquí que las opiniones de los arqueólogos del ministerio, junto a la de los empresarios, ante la destrucción de este patrimonio carezca de todo valor técnico (cf. Portal del MC, 3/1/13).
¿Se puede realmente argüir una actitud de ignorancia cuando el Ministerio de Cultura aplica una premisa de observación simple (presencia-ausencia), para la detección de los yacimientos culturales o paleontológicos? ¿O se puede esperar algo más al respecto? Personalmente considero que es más que evidente que el Ministerio maneja una política de inopia sobre el patrimonio, la que sus funcionarios, sobre todo los arqueólogos, no pueden cuestionar técnicamente; y esta situación se extiende hoy al 100% de la evidencia arqueológica, afectada por los reglamentos y normas del Estado para su salvaguarda.
El año 2013 el Estado Peruano ha emitido una serie de normas legales que están afectando drásticamente la conservación del patrimonio, y la principal de ellas refiere a la emisión del Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA), un documento que certifica que una obra o actividad no se hace afectando patrimonio cultural. Hasta mayo del 2013 (cf. RS. 0004-2000-ED) el procedimiento para la emisión del CIRA requería un Proyecto de Evaluación Arqueológica (PEA), lo que permitía realizar una salvaguardar el patrimonio cultural, al menos mínimamente, mediante la exploración sistemática (incluyendo excavaciones sea el caso) del terreno a ser afectado. A partir de los Decretos Supremos 054-2013-PCM y 060-2013-PCM, la figura del Proyecto de Evaluación queda derogada para favorecer solamente una observación simple del terreno, sin restricciones de espacio. Al eliminar los límites espaciales que estipulaba el Artículo 65° de la RS. 0004-2000-ED, (un máximo de cinco hectáreas para una supervisión directa de los arqueólogos del Ministerio de Cultura – Direcciones Regionales), la norma descartó la salvaguarda fundamental del patrimonio y hoy los arqueólogos del ministerio no tienen definitivamente la capacidad de cubrir miles de hectáreas de terreno a ser liberadas de evidencia cultural, ni siquiera con una observación visual y sin hacer, en ningún caso, excavaciones arqueológicas.
Si este hecho es de por si una condena definitiva al patrimonio arqueológico y paleontológico peruano, las mismas normas se aseguran su destrucción mediante la aplicación del silencio administrativo positivo sobre el plazo máximo para la emisión del certificado –20 días– el mismo que es imposible de cumplir. Más allá de que todas las dependencias del Ministerio de Cultura en el país carecen del personal, la logística y la infraestructura para afrontar esta tarea (El Comercio 2/6/13), es científicamente imposible que se resuelva la existencia de evidencia arqueológica o paleontológica, por ejemplo en el desierto de Ica, sobre una observación simple, que carece de todos los requerimientos técnicos para garantizar este hecho. Y sin embargo el CIRA está reforzado en una sanción inconstitucional –el silencio administrativo positivo– (Valencia 2013), garantizando así el final del patrimonio peruano.
En fenomenología la observación visual está condicionada por muchos factores y esta no es una prueba científica de la existencia de nada. Esto quiere decir que la observación negativa de los arqueólogos no prueba la inexistencia de sitios arqueológicos, y es conocido que muchos investigadores pueden descubrir nuevos sitios y evidencias donde otros no lo han hecho. El reconocimiento positivo de los sitios puede deberse a la experiencia de los arqueólogos, pero en casos como los de Ica, también a la dinámica geomorfológica del territorio, que expone los sitios a una percepción eventual, naturalmente determinada. Los CIRAs en las zonas desérticas no constituyen pruebas científicas; solo son tramites momentáneos y en la mayoría de los casos constituyen meramente la evidencia de la incapacidad profesional de los arqueólogos para salvaguardar su patrimonio. Y si los arqueólogos están obligados a hacerlo por presiones estatales o laborales, entonces es la evidencia de su falta de ética o su inmoralidad.
Pero esto no es el final, en el colmo de nuestra incredulidad, incluso el actual Vice Ministro de Cultura ha propuesto usar drones para registrar extensas áreas de terreno, sustituyendo la observación controlada y la participación humana directa en la discriminación de los sitios (Reuters 26/8/13), seguramente pensando que todos los sitios o toda la evidencia arqueológica peruana es monumental y se encuentra expuesta sobre el suelo. Yendo todavía más lejos, hay arqueólogos que justifican los Decretos Supremos 054 y 060, y sostienen que una vez que se ha emitido un CIRA, este debe quedar inamovible, como si tuviera un valor absoluto; lo que no tiene ningún sostén técnico. Si la norma legal condena a muerte el patrimonio arqueológico, una postura técnica es totalmente requerida. O miramos nuestro patrimonio con la exigencia de la ciencia moderna o mejor volteemos a ignorar su destino.
Lo concreto ahora es que el Dakar sí ha destruido patrimonio (La Voz de Ica, 17/1/13) y estos constituyen delitos sancionados por ley como se establece en el Código Penal peruano (Artículos 226 y 227), por lo que es increíble que el estado omita todos los procedimientos para la sanción de estos delitos, y los que promueven estos hechos (incluyendo arqueólogos profesionales) lo siguen haciendo con impunidad, como está pasando en Puruchuco actualmente. Aunque parezca una ironía, el caso chileno contra el Dakar puede ser un buen ejemplo de accionar y el Colegio de Arqueólogos de ese país sabe que si no se sancionan estos delitos o se sigue la política de impunidad, todo el sistema legal que ampara el patrimonio será corrompido irremediablemente (El Ciudadano, s/f). ¿si nosotros no hacemos algo sobre esto cuál será el futuro del patrimonio cultural y paleontológico peruano?
Aunque le gritemos al gobierno que el territorio nacional no es un lote baldío de paisaje estático y sin ninguna riqueza, el gobierno sigue haciendo lo posible para que el patrimonio arqueológico sea destruido por nada, por miserias, sin importar la vida, ni la naturaleza, ni el agua, y menos aun la leyenda prehistórica de nuestro territorio o la historia milenaria del triunfo cultural que significa la civilización peruana para la humanidad.
El Dakar es una vergüenza para el país, y es como el remate de la gran aberración que significa el CIRA en los DS. 054 y 060 para la historia nacional. O corregimos esto o nos vamos a arrepentir para siempre.

Referencias 

El Ciudadano s/f. Rally Dakar: El quiebre de la legalidad chilena. Elciudadano.cl, s/f. http://www.elciudadano.cl/2012/12/26/62142/rally-dakar-el-quiebre-de-la-legalidad-chilena/
El Comercio 2013. “Paso del Dakar 2013 por desiertos de Ica no afectó zonas arqueológicas”. 11 de enero.
El Comercio 2013. “Falta de recursos entorpece la labor de los arqueólogos. Polémico decreto gubernamental”. 2 de junio, p. a16.
El Comercio 2013. “Sujetos armados con palos y piedras invaden terrenos aledaños a ruta del Dakar Series”. 2 de octubre.
La Republica 2012. “Ruta del Dakar 2012 no afectará patrimonio cultural según Ministerio de Cultura”. 29 de diciembre.
La Republica 2013. “La ruta del Dakar en Ocucaje puso en riesgo zonas paleontológicas”. 14 de enero.
La Republica 2013. “Ingemmet responde al Ministerio de Cultura”. 21 de enero.
La Voz de Ica 2013. “Rally Dakar afectó fósiles y geoglifos de Paracas”. 17 de enero.
Portal del Ministerio de Cultura 2013. “Ministerio de Cultura reitera acciones en defensa del patrimonio por el Rally Dakar 2013”. En: http://www.mcultura.gob.pe/noticia/ministerio-de-cultura-reitera-acciones-en-defensa-del-patrimonio-por-el-rally-dakar-2013  
Portal del Ministerio de Cultura 2013. “Ministerio de Cultura finaliza campaña de señalización en Rally Dakar 2013”. 1/1/13. En: http://www.mcultura.gob.pe/noticia/ministerio-de-cultura-finaliza-campana-de-senalizacion-en-rally-dakar-2013
Portal TV Perú Noticias 2013. “Ministerio de Cultura resalta protección del Patrimonio Cultural durante Rally Dakar 2013”. 11/12/12. En: http://www.tvperu.gob.pe/noticias/deportes/futbol/39809-ministerio-de-cultura-resalta-proteccion-del-patrimonio-cultural-durante-rally-dakar-2013.html
Reuters 2013. “Archaeologists use drones in Peru to map and protect sites”. 25/8/13. En: http://in.reuters.com/article/2013/08/25/peru-archaeology-idINDEE97O04L20130825
Rocha, Álvaro 2010. Paracas, figuras en el desierto. Somos XXII(1209): 30-38.
Salas Gismondi, Rodolfo y Julia Tejada Lara 2013. Rally Dakar sí pone en riesgo riqueza paleontológica del sur de Perú. La Mula: http://lamula.pe/2013/01/03/rally-dakar-si-pone-en-riesgo-riqueza-paleontologica-del-sur-de-peru/sophimaniasalas/
Valencia, Fabricio 2013. “El Decreto Supremo N° 054-2013-PCM y el Silencio Administrativo referido al Patrimonio Cultural de la Nación”. Patrimonio Cultural (Blog), 31/05/13. http://blog.pucp.edu.pe/item/176229/el-decreto-supremo-n-054-2013-pcm-y-el-silencio-administrativo-referido-al-patrimonio-cultural-de-la-naci-n
Vargas, Pedro y Gori Tumi Echevarría López 2012. Geoglifos del desierto de Ocucaje, Ica. Boletín APAR 12: 441-445. [Disponible en línea en: https://docs.google.com/file/d/0B6q9m-s0tBG-T21uVVFWMkZFMTg/edit]