jueves, 15 de septiembre de 2011

Utilizan Machu Picchu con fines políticos. La República 31/7/11

Antropólogo Luis Lumbreras: Utilizan Machu Picchu con fines políticos

Antropólogo Luis Lumbreras: Utilizan Machu Picchu con fines políticos

Considerada eje de nuestracultura, Chavín es la expresión más asombrosa de una civilización que sintetiza las experiencias de la sierra, la selva y la costa. Hoy es el escenario de una investigación científica realizada por un equipo combinado de Stanford y San Marcos, que cuenta con el respaldo financiero de laAsociación Áncash, la Fundación Wiese y la Global Heritage Fund. Luis G. Lumbreras, director nacional del Proyecto Chavín, habla aquí de hallazgos que sin duda despertarán controversia y esboza algunos juicios sobre Machu Picchu.

Por Enrique Hulerig

Citada por Cieza, Vásquez de Espinoza y el extirpador Arriaga, visitada por el sabio Mariano de Rivero y Ustariz, los viajeros Charles Wiener y Ernst Middendorf, así como los estudiosos José Toribio Polo y Antonio Raimondi, la ciudadela de Chavín, enclavada en el Callejón de Conchucos, se mantuvo semienterrada hasta la llegada de Tello en 1919. Después de Tello, quien afirmó que con Chavín se inicia la cultura peruana, son varios sus arqueólogos. Entre los pioneros destacan John H. Rowe y Wendell C. Bennett, cuyas excavaciones de 1938 sirvieron para periodificar el templo. Marino Gonzales, así como Richard Burger, con sus estudios radiocarbónicos, son también importantes, pero es Luis G. Lumbreras quien, desde los años sesenta, ha desarrollado las mayores investigaciones en torno a este complejo arquitectónico, cuyos misterios se resisten a ser develados.

–¿El aniversario de Machu Picchu se desnaturalizó al celebrarlo en fecha inadecuada?

–Se le ha dado un uso político a la fecha. No se respetó el centenario, que es el 24 de julio, y se escogió el 7, con el pretexto de que ese día, hace unos años, Machu Picchu fue declarada una de las siete maravillas del mundo. No estaría mal si solo se hubiera tratado de turismo. Después de todo, una de las características de la intervención de Bingham fue el lanzamiento mediático del sitio. Pero dejaron libre el 24 para usar políticamente todo el mes y Machu Picchu terminó asociado al Cristo del Morro y la cadena de inauguraciones que se hizo. Hasta parecía que el presidente estaba inaugurando Machu Picchu.

–Celebrar el 7 de julio coronó un enfoque bastante chato de nuestro patrimonio, reflejado en la aceptación del retorno parcial de las piezas de Yale.

–Tengo una versión, que fue publicada soterradamente, respecto a las condiciones en que viene esta colección. Es un documento francamente doloroso, hecho bajo las botas de Yale, en el que se acepta todo lo que habíamos rechazado en el 2005, cuando dirigíamos el INC, por ser insultante a la dignidad del Perú. La Universidad del Cusco debería saber que su rector ha firmado un documento por el cual somete el manejo de las colecciones de Bingham y el futuro de las investigaciones en Machu Picchu a la voluntad de Yale. Estamos ahora bajo la conducción de una comisión formada por Yale y la Universidad del Cusco, en la que la Universidad del Cusco se compromete a ceder un terreno de mil m2 para que se construya, con la dirección de Yale, un centro de investigaciones, además de que la prioridad para los trabajos en el sitio la tenga Yale. Es impresionante la capacidad de indignidad de nuestros representantes.

–¿Cancillería permitió esos términos?

–La señora Cecilia Bákula fue nuestra representante, con el señor Garrido Lecca.

–¿El acuerdo firmado por Bákula no había sido ya dejado de lado?

–Han cambiado algunas palabras, pero el espíritu se mantiene. En el anterior acuerdo pusieron que el usufructo de las piezas alcanzaría los 99 años; ahora es ad infinítum. Se supone que en el 2012 devolverán más piezas, pero no dicen por qué se quedaron esas y devolvieron estas.

–Ha retomado sus antiguas investigaciones sobre Chavín con un equipo de Stanford.

–Así es. Suspendí mis trabajos en Chavín a raíz de haber aceptado la dirección del INC. Hasta ese entonces era codirector del proyecto que estaba desarrollando Stanford, con John Rick en el campo. Mantuve, sin embargo, una permanente relación con el equipo, incluso participé en la conducción de tres tesis. He vuelto gracias a una invitación del propio Rick y estoy conduciendo la parte nacional del proyecto.

–¿Debemos repensar Chavín, habitualmente conocida como ‘matriz’ de la cultura peruana?

–El término ‘matriz’ restringe el papel que cualquier cultura pudo haber tenido en un proceso civilizatorio. Nuestra historia comienza en las difíciles condiciones existentes en el medio, con una gran diversidad de ecosistemas muy próximos unos de otros: uno puede caminar del desierto a la floresta o al valle en pocas horas. Hace doce o quince mil años este tipo de condiciones materiales obligó a la gente a un manejo diversificado de la economía. No era posible una estrategia productiva única. En Argentina pudieron adaptarse a los mecanismos de apropiación de los recursos naturales, es decir, cazar o conseguir frutos de la tierra, de manera uniforme, de las Pampas a la Patagonia. En el Perú no. Creas estrategias tecnológicas en un lugar, pero en otro, a solo cien kilómetros, necesitas estrategias diferentes. En un lugar serás ganadero y en otro agricultor. En un lugar producirás maíz y en otro quinua u otro producto de tierras frías; tendrás que habituarte a alimentos diferenciados y técnicas de producción diferenciadas. Estos cazadores-recolectores encontraron dos camélidos salvajes, el guanaco y la vicuña, y crearon dos nuevas especies, la llama y la alpaca, luego de complejos procesos de domesticación. Este progresivo conocimiento de los hábitos, costumbres y adaptabilidad de las especies se dio sobre todo en torno al Titicaca, donde se domestica al guanaco, convirtiéndolo en llama, y la región altiplánica de Junín, donde se domestica a la vicuña, convirtiéndola en alpaca. Tras la domesticación de camélidos, hacia el año 5000 a.C., empiezan una agricultura y una ganadería incipientes, de pastoreo. Mil años después de Caral aparece este fenómeno de Chavín, que funde las experiencias de la sierra, de la selva y de la costa, representando el punto final de un proceso de descubrimiento del país por su propia gente.

–¿Cuándo aparece Chavín de Huántar?

–En el Formativo el centro más desarrollado es Chavín de Huántar, que tiene algo muy especial: la evidencia de que allí iba gente de todas partes a tributar y pedir noticias, porque este lugar era un gran oráculo en el que los dioses informaban qué clase de año se iba a tener. El éxito de la agricultura estaba directamente ligado al manejo astronómico que se tenía sobre el cosmos. Esa es la razón por la que la civilización aquí, en México o Egipto, se hace sobre la base de observatorios de la regularidad de los eventos cósmicos, como son las pirámides. En el Perú, sin embargo, fenómenos como El Niño pervierten esa regularidad. El calendario gregoriano, hecho para el hemisferio norte, no para el mundo andino, no nos ayuda a prever estos fenómenos. Para eso, en el antiguo Perú, hubo cosas tan simples como observar el comportamiento de especies menores, como el llamado mullu o spondyllus princeps, que es una concha de altísima sensibilidad térmica: si la temperatura del mar cambia menos de un grado, el mullu se va o muere. En función de esto el observador sabrá qué pasa. Considerado sagrado, los sacerdotes lo pedían para sus templos. Pero para conseguirlo se necesitaba cruzar el Chira, donde había que sortear a los guardianes del mullu: los cocodrilos acutus.

–Hablemos de las tumbas recientemente descubiertas.

–Son tardías, post Chavín, de la época Recuay, es decir, Intermedio Temprano. Hasta ahora no se conoce una sola tumba Chavín.
–¿La arquitectura del templo tiene correlato en otras zonas?

–Ninguno. Es una estructura construida con base en galerías subterráneas, con fuentes de luz que penetran a través de respiraderos.

–Usted desarrolla un asunto desconocido: el canibalismo Chavín.

–Los primeros indicios aparecen en simultáneo con el descubrimiento de la agricultura, en el 2500 antes de Cristo. Uhle fue el primero en hallar evidencia, pero casi lo linchan. Encontró en Supe, en periodo Chavín, huesos humanos con huellas de haber sido cortados, infiriendo canibalismo. A raíz de eso recordé una excavación en la Galería de las Ofrendas, donde encontré alrededor de tres mil huesos que asumí eran huesos animales consumidos como alimento, ya que estaban cortados, rotos, quemados, sancochados, asados. Le entregué ese material a una arqueozoóloga, Carmen Cardoza, quien me dijo que los huesos eran de humanos, confundidos con huesos animales. Entonces convoqué a un antropólogo físico, José Pablo Baraybar, quien confirmó que eran humanos, hallándolos, además de rotos y cortados, roídos. Comencé a revisar información del Formativo y encontré que varios arqueozoólogos ofrecían la misma evidencia. No solo eso. Revisé la literatura del Arcaico Tardío y encontré que en un lugar excavado por Duccio Bonavía, Los Gavilanes, en Huarmey, había evidencia de lo mismo: huesos humanos cortados. La información general del Arcaico daba cuenta de que, en todos los basurales, al lado de los huesos animales había restos humanos. La arqueóloga Melody Shimada, realizando trabajos en Huacaloma, halló la misma evidencia. Ella sí se pronunció por probable antropofagia, aunque con temor.

–¿Temor al desprestigio de estas culturas?

–Se piensa que la antropofagia era cosa de salvajes, pero en realidad surge con la agricultura. En Europa, los pueblos bárbaros la practicaron hasta el Medioevo; también en Inglaterra y Alemania, donde hay evidencia de que condes y marqueses criaban niños para comérselos: era cosa de lujo invitar potajes de niños; de allí historias como Hansel y Gretel.

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