martes, 20 de abril de 2010

Las Maniobras de la Universidad de Yale. 1/03/08

Las Maniobras de la Universidad de Yale Para Apropiarse de las Colecciones Arqueológicas de Macchu Picchu

por Dr. Hugo R. Ludeña

Fotos por A. Ludeña

El 7 de marzo de 2008 un grupo de intelectuales de las más prestigiosas universidades y centros académicos de los Estados Unidos y del Perú le remitieron al Presidente Alan García, una Carta Abierta de protesta, al haber tomado conocimiento de un “Memorando de Entendimiento” suscrito entre un representante del Perú y el Presidente de la Universidad de Yale, con relación a la devolución de las Colecciones Arqueológicas de Machu Picchu.

El Memorando había permanecido en secreto durante más de seis meses y solo se habían difundido algunos de los capítulos de una versión distorsionada y antojadiza emitida por los voceros de la Universidad de Yale y del Ministro de Vivienda del Perú. Llamaba la atención que un documento tan importante, que se suponía que serviría para poner fin a la casi centenaria controversia entre la Universidad de Yale y el Perú mediante un Acuerdo, no fuera difundido con transparencia y que los responsables, eludieran sistemáticamente pronunciarse al respecto.

La Carta Abierta al Presidente de la República sobre la Devolución de los Objetos Arqueológicos de Machu Picchu al Perú pone al descubierto las graves maniobras realizadas por sus actores, en contra del Patrimonio Arqueológico del Perú, en una nueva modalidad de depredación cultural: El despojo abusivo que pretende realizar una universidad de los Estados Unidos en contra de los intereses del Perú.

La Carta Abierta tiene mucha semejanza con aquella voluminosa “Carta al Rey” escrita por el cronista indio Huamán Poma de Ayala a fines del siglo XVI y principios del XVII, reclamando Justicia y Buen Gobierno, ante el saqueo de los tesoros de los Incas y por los abusos y exacciones de los que eran víctimas los indios del Perú.

Ahora, los descendientes de esos antiguos peruanos, el año 2008 continúan reclamando, esta vez, porque al más puro estilo de los vaqueros del viejo oeste, el Presidente de la universidad de Yale y algunos funcionarios no quieren honrar la palabra empeñada por Hiram Bingham, uno de sus miembros de principios del siglo XX. Como siempre, los confiados peruanos, le habían autorizado a Bingham solo bajo su palabra a trasladar temporalmente a su universidad los tesoros de Machu Picchu recientemente descubiertos.

Existen documentos Resoluciones y pedidos de la época los cuales son suficientes para demostrar que los peruanos dieron en préstamo y sin ninguna garantía, los tesoros de Machu Picchu a esa universidad. De manera que resultan impertinentes los argumentos que han dado los funcionarios de Yale para alegar algún derecho de propiedad sobre las piezas arqueológicas. Las autoridades del Perú deberían basarse en los inventarios originales con los cuales las autoridades del Museo de Historia Nacional del Perú le entregaron las colecciones de Machu Picchu al representante de la Universidad de Yale, y cumplir con lo pactado.

CUANDO LA PALABRA COMPROMETIDA Y LAS LEYES NO SE CUMPLEN

Lamentablemente, la historia de Machu Picchu está marcada por numerosos actos irregulares resultantes de la ambición y el afán de lucro de personas inescrupulosas que, desde muy temprano, vieron las posibilidades de aprovecharse personalmente de la importancia histórica y cultural del monumento y su entorno. Para poner freno a los sistemáticos intentos de los depredadores, el Estado peruano ha realizado numerosas acciones, legales y administrativas, sin embargo, cada cierto tiempo surgen nuevas modalidades para depredar el monumento y las colecciones arqueológicas que forman parte del mismo.

Hiram Bingham llegó al Perú en 1909 y empezó a excavar sin autorización alguna cerca de Apurimac en la zona de Choquequirao, y en los alrededores del Cusco. Los hacendados de esa época eran muy hospitalarios y salían con los viajeros y visitantes a huaquear las tumbas incaicas, a pesar de los esfuerzos que hacían las autoridades para impedir los saqueos. Entre 1909 y 1912 Bingham y sus colaboradores hicieron numerosas excavaciones y compraron importantes colecciones de piezas arqueológicas de Machu Picchu y el Cusco y las pretendieron exportar ilegalmente, por lo cual fueron decomisadas por la Aduana de Mollendo.

Debido a presiones políticas y diplomáticas, las piezas le fueron devueltas a Bingham quien para regularizar su situación obtuvo la autorización del gobierno peruano recién en octubre de 1912. Las excavaciones que realizó en 1915 y 1916 fueron autorizadas en 1916 y se le dio un plazo para su devolución y entrega de Informes. Desde entonces, nada se conoce sobre los Informes de las excavaciones ni de la devolución de las piezas arqueológicas, planos, herbarios, huesos y fotografías, sobre lo cual Yale está en deuda con las autoridades culturales del Perú.

De manera que las estratagemas utilizadas en los últimos años por la Universidad de Yale para apropiarse de las colecciones de Machu Picchu, solo indican que sus directivos han sido engañados por quienes los han conducido al absurdo extremo de querer apropiarse de un Patrimonio arqueológico que no les pertenece. Se trata de una conducta tan deshonesta que durante los últimos años ha llamado la atención de las universidades y museos más importantes de Norteamérica.

LA FIRME ACTITUD DE LA NATIONAL GEOGRAPHIC SOCIETY Y DE OTRAS INSTITUCIONES ACADEMICAS NORTEAMERICANAS

En esta controversia entre el Perú y el Museo Peabody de la Universidad de Yale la institución que desde el principio ha mantenido una posición imparcial, digna y decidida ha sido la National Geographic Society, a través de sus representantes.

Al respecto, las declaraciones de su Vicepresidente Ejecutivo Terry García y de Johan Reinhard han sido contundentes. Ellos se han pronunciado a favor de la devolución de las piezas arqueológicas al Perú, sin dilaciones, dejando sin piso a la Universidad de Yale, a sus directivos y a los arqueólogos que alegaban supuestos derechos de propiedad. Antes de opinar, los directivos de la National Geographic Society revisaron sus archivos y encontraron que después de las primeras exploraciones y excavaciones de Bingham en 1909 y 1910 la National Geographic financió las siguientes expediciones de la Universidad de Yale. Pero los acuerdos entre la Universidad y el Perú no comprometían la cesión a los norteamericanos ni menos la propiedad de ninguno de los objetos recuperados durante las exploraciones y excavaciones en el Cuzco.

Para mejor resolver, la National Geographic contrató la consultoría de dos prestigiosos estudios de abogados de Washington para que estudien el problema y determinen si existía alguna base para reclamar la propiedad de las piezas arqueológicas de Machu Picchu por parte de los norteamericanos. Los abogados contratados son los expertos que atienden las consultas de las grandes galerías de arte de Nueva York, quienes después de revisar los antecedentes, concluyeron que no existían fundamentos para reclamar la propiedad. De acuerdo a las cartas, informes y documentación cursada por Hiram Bingham y la universidad de Yale, existen evidencias para sostener que las piezas arqueológicas fueron trasladadas a los Estados Unidos en préstamo y que debían devolverlas al Perú, conforme lo indicaban las Resoluciones de la época.

En 2005 Terry García informó haberle proporcionado al Gobierno Peruano y a la Universidad de Yale, la documentación de la época con la cual se demuestra que ellos financiaron las expediciones de Bingham en el entendimiento de que concluidos los estudios de las colecciones de Machu Picchu estas serían devueltas al Perú, tal como lo indican las autorizaciones. La Sociedad Geográfica aclaró que ellos no tienen ningún objeto arqueológico de esa expedición. El año 2008 García, sin ninguna duda, ha declarado nuevamente que Yale tiene la obligación ética de reconocer al Perú la propiedad de los artefactos de Machu Picchu.

“Todos esos objetos fueron sacados de su país con el consentimiento del Perú en base a acuerdos y otra correspondencia que dejaban muy en claro que el Perú estaba prestando esos objetos”. García dijo que: “Yale tiene la obligación de devolver todos los objetos excavados en Machu Picchu que están en poder de los funcionarios de Yale.”

También afirmó que la National Geographic Society está definitiva e indudablemente ligada a las expediciones de Bingham, porque financió las excavaciones de 1912, y de 1914-15. Esa fue la primera beca arqueológica que la National Geographic hizo, y desde 1912 ha financiado y auspiciado más de 8,000 proyectos arqueológicos.

Una carta de Bingham del 28 de noviembre de 1916. al entonces Presidente de la National Geographic, Gilbert Grosvenor, refuerza la declaración de García, de que los artefactos fueron prestados a la universidad. En esa dice:

- “No nos pertenecen a nosotros sino al gobierno peruano el cual nos autorizó sacarlos de ese país con la condición de que sean devueltos en 18 meses, dijo Bingham acerca de los restos”.

También, la institución de mayor representatividad en el campo de la Arqueología y la Antropología en los Estados Unidos, la Society for American Archaeology (SAA), se ha pronunciado a través de su Presidente, Dean R. Snow, quien es profesor de Antropología de Pennsylvania State University, y ha declarado lo siguiente:

“… having this objects preserved in Perú was consistent with the way scholars in the field work these days. Most countries for decades now have been reluctant to let those running digs take their finds home. “So, with rare exceptions, you work on the staff you find in that country” , said Snow.

El Presidente del Comité de Etica de la misma institución, Alex W. Baker también ha declaradoo al respecto:

“Ethical standards are always evolving and, I hope, always improving and deciding how to resolve disputes from earlier periods in which the ethical standards –not to mention the museum staffs and governmental representatives – envolved were different in always hard”, said Barker.

The ethics comittees consistently urge academic departments and museums to be “as transparent as possible” in discussing where colections came from and under what circumstances, he said”. When departments or university museums come to the comités for advice, he said, it’s usually because someone has advanced a claim against a part of a collection:” Alex W. Barker es Director del Museum of Art and Archaeology at the University of Missouri at Columbia.

LA DEVOLUCION AL PERU NO ES UN PROBLEMA LEGAL SINO ETICO: EL CODIGO DE DEONTOLOGIA DEL ICOM PARA LOS MUSEOS

Equivocadamente, los representantes de la Universidad de Yale y del Perú han estado discutiendo sobre la propiedad y la legalidad de la permanencia en los Estados Unidos de las colecciones arqueológicas de Machu Picchu, cuando el fondo del asunto es más bien de carácter ético, por cuanto, la documentación existente indica que se trata, de un caso en el que están a prueba la honestidad y la buena fe que debe haber entre las personas e instituciones decentes y que se respetan.

El Código de Deontología del Consejo Internacional de Museos ( ICOM ) es un texto fundamental en el que se establecen las normas mínimas de conducta y práctica profesional para los museos y su personal.

Sin embargo, las actitudes asumidas por los funcionarios de la Universidad de Yale con relación a las colecciones de Machu Picchu, han abusado de todas las normas éticas a las cuales se han comprometido los museos y sus directivos, y por eso, Yale ha merecido el rechazo del público y de la comunidad científica mundial durante los últimos seis años. Sin duda, los actores de esos desaciertos tendrán que asumir sus responsabilidades y las consecuencias de sus actos, las cuales evidentemente han perjudicado al Perú y han afectado las buenas relaciones culturales existentes, y lo menos que podrá suceder es que pronto los actores sean relevados de sus cargos, debido a los graves actos cometidos.

Parecería que todos y cada uno de los artículos del “Código de Deontología del ICOM” (ICOM Code of Ethics for Museums) han sido violados irrespetuosamente de principio a fin. Basta mencionar el capítulo que se refiere al “Origen de las Colecciones” de los Museos que a la letra dice:

6.1 Cooperación

Los museos deben promover el aprovechamiento compartido de conocimientos, documentos y colecciones con los museos y organismos culturales de los países de procedencia de éstas. Se deben examinar las posibilidades de crear asociaciones con los países o regiones que han perdido una parte considerable de su patrimonio.

6.2 Devolución de bienes culturales

Los museos deben estar dispuestos a entablar un diálogo con vistas a la devolución de un bien cultural al país o comunidad de procedencia. Esto se debe hacer de manera imparcial, basándose no sólo en principios científicos, profesionales y humanitarios, sino también en las legislaciones locales, nacionales o internacionales aplicables, que han de preferirse a las acciones en el plano gubernamental o político.



6.3 Restitución de bienes culturales

Si un país o una comunidad de los que proceden objetos o especímenes piden su restitución y se puede probar no sólo que éstos han sido exportados, o transferidos de otra manera, en contra de los principios de los convenios internacionales y nacionales, sino que además forman parte del patrimonio cultural o natural del país o la comunidad peticionarios, el museo interesado debe tomar rápidamente las medidas pertinentes para cooperar en su devolución, si tiene la posibilidad legal de hacerlo.

LA LEY 28778 DEL 13 DE JULIO DE 2006: “LEY DE REPATRIACIÓN DE LOS OBJETOS ARQUEOLÓGICOS DE MACHU PICCHU”

El 13 de julio de 2006, se promulgó la ley 28778 con el objetivo expreso de recuperar las colecciones de Machu Picchu, para lo cual se constituyó una comisión de Alto Nivel, por tratarse de objetos arqueológicos considerados de Interés Nacional. Los miembros de la Comisión se reunieron durante el segundo semestre de 2006 y el año 2007, hasta que se dieron con la sorpresa que sus funciones habían sido encomendadas por el gobierno al Ministro de Vivienda, quién se encargaría de dirigir las negociaciones con la universidad de Yale, por encima de lo dispuesto por la Ley 28778.

El Ministro de Vivienda era un graduado de dicha universidad y era obvio que durante las negociaciones se pondría la camiseta de Yale y no la del INC o de la Comisión Especial que tenía la función de defender los intereses del Perú.

Cuando el 14 de septiembre se anunció que se había firmado un Memorando de Entendimiento con dicha Universidad, todos creyeron que se trataba de las bases para un Acuerdo digno y justo. Pero como nadie conocía su contenido, se suponía que sería favorable al Perú conforme se anunciaba. Al conocerse dicho Memorando de Entendimiento después de seis meses de silencio, nos damos con la sorpresa que se habían ocultado las intenciones de Yale de burlarse del Perú una vez más.

La Carta Abierta que han dirigido los prestigiosos intelectuales nacionales y extranjeros al Presidente de la República, se da a conocer, despues que el gobierno anunció el viaje a Yale de la Directora del INC con una delegación que se encargará de concluir las gestiones iniciadas por el Ministro de Vivienda, ahora de Salud.

Si el “Acuerdo Definitivo” preparado por la Universidad de Yale sigue las pautas del Memorando de Entendimiento, que también fue preparado por ellos, es obvio que los negociadores peruanos habrán demostrado su incapacidad para defender adecuadamente y con dignidad el Patrimonio Arqueológico de Machu Picchu y los derechos del Perú, cediéndolo a esa institución extranjera por 99 años más y sometiéndose a la jurisdicción de los tribunales de Connecticut y New Haven, como si en el Perú no hubieran jueces capaces de resolver cualquier controversia al respecto.

Resulta increíble que tanto las autoridades peruanas como las de la universidad de Yale, sigan ocultando el Inventario Original de las Colecciones de Machu Picchu que fueron entregadas a los representantes de dicha universidad por el Director del Museo de Historia Nacional de Lima en 1916. Vale por eso la pena recordar lo que escribió el Director del Museo, en esa oportunidad, informando a sus superiores, después de verificar la entrega de las colecciones de Machu Picchu al representante de Yale:

“Parece, pues, que la expedición organizada por la Universidad de Yale recorrió el departamento del Cuzco, en demanda de antigüedades peruanas, despreocupándose de la soberanía nacional...” Agrega que “Ningún fin plausible justifica ni cohonesta, el procedimiento, si el Perú no es hoy un bien más mostrenco que en tiempo del Inca, abandonado a las aficiones del primer ocupante. En guarda a la respetabilidad de este suelo, tan maltratado siempre por propios y extraños y cumpliendo un deber impuesto por el cargo que ejerzo, señalo la forma irregular en que los expedicionarios de la Universidad de Yale efectuaron sus operaciones; forma que hiere el sentimiento patrio.”

El era un buen burócrata y sabía que el Director General de Instrucción tampoco estaría dispuesto a asumir la responsabilidad de regularizar un contrabando arqueológico decomisado por la Aduana de Mollendo. Gutiérrez de Quintanilla se queja amargamente por las presiones de que era objeto por parte de los norteamericanos y por las autoridades peruanas y dice:

“Por ultimo, Señor Director me será permitido deplorar la fuerza que se me ha hecho, para revisar e informar en pocas horas, cuando era menester abrir setenta y cuatro cajones, contemplar seiscientos veintiséis aspectos de su contenido y escribir noventa y nueve páginas de apuntes, y trazar el presente condensadísimo informe. Lo deploro, porque eso era absolutamente imposible para quien no atropella nunca el concepto que tiene de sus deberes, y de la manera de cumplirlos. Si en los once días útiles transcurridos hasta hoy, hice la labor enumerada, fotografiando, además, varios ejemplares, no debo tenerme por el más parsimonioso de los funcionarios”.

SERVATIS SERVANDIS

Dr. Hugo Ludeña*

Director de la Escuela de Arqueología y Antropología

Universidad Nacional Federico Villarreal

Director de Investigación y Capacitación del

Colegio Profesional de Arqueólogos del Perú

Lima, 10 de Marzo de 2008

EL AUTOR AUTORIZA SU REPRODUCCION SIN RESTRICCIONES

(Publicado En el Boletín del ICOMOS-PERU (International Council of Monuments and Sites) Octubre 2008

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