miércoles, 8 de octubre de 2008

Mitos y Hechos Sobre los Materiales de Machu Picchu en la Universidad de Yale. Universidad de Yale

Mitos y Hechos sobre los Materiales de Machu Picchu en la Universidad de Yale

Las siguientes son las respuestas que disipan los “mitos” que se han registrado en ciertas publicaciones referentes a las colecciones de artefactos de Machu Picchu excavados por Hiram Bingham durante su histórica expedición peruana de 1912 y que actualmente se encuentran en el Museo Peabody de la Universidad de Yale.

1. Mito :

Los materiales de Machu Picchu son “tesoros valiosos y únicos.”

Hechos:

Los materiales de Machu Picchu enviados al Peabody consistieron principalmente en cerámica hecha fragmentos, huesos animales y otros artículos desechados por los incas. (Véase, discusión del inventario bajo el punto 3). También incluyeron un número pequeño de posesiones personales usadas pero en gran parte intactas, tales como tazones de fuente, dejadas como bienes de tumbas en los entierros de los Incas ubicados alrededor de la periferia del sitio, pero ninguno de estos artefactos es un tesoro.

Estos artículos se asemejan fuertemente a los materiales encontrados en otros sitios del Inca tales como Sacsayhuaman y por lo tanto eran de poco interés al Gobierno Peruano en 1912. Todos los materiales son similares a aquellos encontrados en museos y colecciones privadas de materiales del Inca en Perú, y ninguno es una pieza única. Por ejemplo, los objetos similares o idénticos a ésos encontrados por la expedición 1912 se han recuperado en las excavaciones realizadas en Machu Picchu desde 1974, y están actualmente en el museo de sitio del Instituto Nacional de Cultura, Manuel Chavez Ballon, al pie de Machu Picchu.

2. Mito:

Yale ha concedido que el Perú tiene título jurídico sobre los materiales de Machu Picchu ubicados en el Museo Peabody.

Hechos:

Yale ha mantenido constantemente la posición que está legalmente en posesión de los materiales de Machu Picchu conforme a principios legales tanto de Estados Unidos como de Perú. Por ejemplo, el Código Civil de Perú de 1852, vigente en el momento de la expedición 1912 de Hiram Bingham, permitía que los buscadores de tales artefactos los guardaran. Un decreto presidencial que autorizó la excavación de Bingham (que no podría reemplazar o derogar las provisiones del Código Civil) contenía una disposición permitiendo que él traiga el material a Yale para el estudio científico, y dio a Perú el derecho de solicitarle a Bingham la devolución de las piezas “únicas” o “duplicadas”, hecho que no se dio en el periodo indicado.

No se incluyen entre los materiales de Machu Picchu que permanecen en el Museo Peabody, los materiales que Bingham excavó durante una segunda expedición de Perú en 1914-1915. Por ese tiempo, las políticas de Perú con respecto a descubrimientos arqueológicos habían cambiado. Los materiales excavados por Bingham fuera de Machu Picchu durante la expedición 1914-1915 fueron prestados al Museo Peabody de Yale por un período de tiempo especifico, y todos esos objetos fueron devueltos a Perú en 1920 (con un retraso causado por la Primera Guerra Mundial).

En 1981, el Perú y los Estados Unidos firmaron un acuerdo bilateral que prohibía la exportación de restos arqueológicos de Perú. Este acuerdo no era retroactivo, y no afectó los materiales de Machu Picchu de la expedición 1912 que permanecían en Yale.

A pesar de la posición de Yale que no existe ninguna obligación legal de devolver los materiales de Machu Picchu a Perú, Yale está comprometida en alcanzar un acuerdo amistoso con el Gobierno de Perú que asegure que éste históricamente reconocido patrimonio mundial cultural continuará siendo conservado y puesto a disposición del público y de la comunidad de estudiantes internacional en Perú y en Yale, como colaboración para su exhibición y estudios.

A tal efecto, el 14 de septiembre de 2007, la Universidad de Yale y los representantes del Gobierno de Perú firmaron un memorándum de entendimiento (MOU) que formaría la base de un acuerdo que reconocería el interés de Perú en recuperar los materiales y que establecería una colaboración internacional para la educación y la investigación asegurándose de que los materiales sigan estando disponibles para el estudio de los científicos de Yale, de Perú y de otras partes del mundo.

Conforme al MOU, Yale y el Gobierno de Perú se comprometen a alcanzar tun acuerdo definitivo que indique que Perú tenga título jurídico de todos los materiales de Machu Picchu y que Yale conservaría ciertos derechos temporales; que Yale y Perú crearán, a costo de Yale, una exposición que viaje internacionalmente con los objetos de calidad museable; y que después del viaje, y una vez creado un espacio de museo apropiado en Perú, todos los objetos de calidad museable volverían a Perú, junto con una porción significativa de los materiales de investigación. Otros materiales de investigación -pedazos de potes, de huesos, y de otros fragmentos pequeños que son similares o idénticos a los objetos incontables que se encuentran ya en Perú- permanecerían en Yale por un período definido de 99 años, y serán un foco de investigación y de colaboración patrocinada por la universidad y de utilidad para los intercambios de estudiantes
de arqueología, biología, entre otros campos del estudio.

Así, Yale ha acordado reconocer el título del gobierno de Perú solamente en el contexto de la ejecución del acuerdo definitivo contemplado por el MOU. Los términos de ese acuerdo definitivo
todavía están siendo negociados por los representantes de Yale y el gobierno de Perú.

3. Mito:

Yale y Perú discrepan sobre el número de los objetos que abarcan los materiales de Machu Picchu en el museo de Peabody. Yale indica que el número es aproximadamente 5.500 objetos y Perú insiste que más de 46.000 pedazos están en la colección.

Hechos:

Yale ha terminado un inventario exhaustivo de los materiales de Machu Picchu, y ha fijado en su Web site un inventario completo que enumera y describe todos los objetos. Según el inventario, los materiales de Machu Picchu en el museo de Peabody abarcan 5.415 porciones de objetos y de fragmentos, más 329 objetos de calidad museable, en las categorías siguientes:

3502 porciones de pedazos de cerámica y fragmentos de cerámica.
1038 porciones de huesos y fragmentos animales del hueso.
632 porciones de objetos y fragmentos de piedra, o líticos.
115 porciones de objetos del metal y fragmentos del metal.
128 porciones de huesos y fragmentos humanos del hueso.
329 “piezas de calidad museable” gran ‘parte de las cuales fueron
restauradas por los curadores de Yale con fragmentos de cerámica.

Como es costumbre entre curadores y otros expertos, el inventario de Yale agrupó los fragmentos individuales de un solo objeto -e.g., cascos de los fragmentos de un solo utensilio de cerámica o del hueso de un solo cuerpo humano- en una sola porción. Así, una “porción” podría contener de dos a más fragmentos individuales de un solo “objeto.” El inventario incluye las fotos a color de 4.463 porciones de objetos, y puede ser alcanzado ingresando a http://opa.yale.edu/news/article.aspx?id=1997 y haciendo click en el documento que contenga el inventario deseado.

Por consiguiente, el inventario de Yale establece que hay un total de 5.744 objetos en la colección, formado por 5.415 porciones de objetos y fragmentos, más 329 objetos de calidad museable.
Del 3 al 12 de marzo del 2008, una delegación de Perú dirigida por la Dra. Cecilia Bakula, directora del Instituto Nacional de Cultura del Perú (INC), viajó a New Haven para examinar el inventario de materiales de Machu Picchu ubicado en la universidad. Como
conclusión de esa visita, la Dra. Bakula accedió en escribir el inventario y documentación sobre el estudio que su equipo había realizado, verificado y divulgado en el que se había contado 5.397
porciones de objetos, más 370 objetos de calidad museable. (La diferencia de menor importancia con la cuenta realizada por Yale, parece estar basada en que el equipo peruano contó algunas
porciones de objetos como objetos de calidad museable.) Según el documento preparado por el equipo peruano. 5397 porciones de objetos, más 370 objetos de calidad museable abarcaron 46.311 fragmentos o pedazos individuales.

Cuando la Dra. Bakula volvió a Perú, ella divulgó que la colección de Yale contenía más de 46.000 pedazos, aumentando un malentendido sobre el número de objetos y que Yale y Perú tenían un desacuerdo importante sobre la cuenta del inventario. De hecho, éste no es el caso, la Dra. Bakula refería simplemente al número de fragmentos en la colección, más no al número de lotes que contienen estos fragmentos y que constituyen un objeto. Según lo observado arriba, el inventario de Yale cuenta fragmentos individuales de un solo objeto - tales como los cascos de los fragmentos de un solo utensilio de cerámica y del hueso de un solo cuerpo humano-- como sola
porción. Perú ha aceptado ese inventario, y no hay desacuerdo significativo sobre los objetos en la edición o su número.

4. Mito:

Yale no ha conservado correctamente los objetos.

Hechos:

Por más de 90 años, Yale ha actuado como administrador responsable de los materiales de Machu Picchu, ejercitando el nivel más alto de los métodos del cuidado y de la conservación disponible para los museos y las instituciones de investigación durante ese período. Las fotografías en el documento del inventario de Yale y las piezas arqueológicas están en condiciones muy buenas, dadas su edad y los varios cientos de años que pasaron relativamente desprotegidos. Como guardianes conocidos, expertos en Yale también han restaurado un número de los utensilios de cerámica quebrados y otros objetos con la calidad que el museo permite.

Cuando la Dr. Bakula y su equipo, visitaron Yale en marzo del 2008 para ver la colección, fueron muy elogiosos sobre la condición de los objetos y del cuidado de Yale en la conservación de ellos. Sin embargo, después a la Dr. Bakula de vuelta al Perú, la citaron en diversas publicaciones como indicando que el estado de la conservación de los materiales eran “pobres.”

La Dra. Bakula no comunicó ninguna preocupación de ese tipo a Yale durante su visita o después de ella. De hecho, en su testimonio en una audiencia ante un comité del Congreso Peruano en Lima el 26 de mayo de 2008, la Dr. Bakula dijo que el estado de la conservación de los objetos era “regular” para los estándares peruanos, aunque ella afirmó que el estado de la conservación de algunos de los huesos animales y humanos empeoró debido al manipuleo durante el examen y estudio. Los expertos de Yale discrepan con esa aseveración. Ellos precisan que un número de fragmentos de huesos han sido sometidos al examen de ADN y a otras pruebas científicas modernas, que implica necesariamente un cierto muestreo de los fragmentos de huesos para obtener los materiales necesitados para muestrear.

5. Mito:

Yale ganó “millones de dólares” con la exhibición del 2003 sobre Machu Picchu que se realizó en los Estados Unidos.

Hechos:

En enero del 2003, los objetos de la expedición de 1912 de Bingham a Machu Picchu fueron utilizados en una exposición educativa sobre Machu Picchu desarrollada en el museo Peabody, que viajó a través de los Estados Unidos. Esta exposición mostró la realidad de la vida diaria del Inca en Machu Picchu recibiendo más de un millón de visitantes, ensanchando su conocimiento y aprecio de la vida y de la cultura incaica.

La muestra expuesta era puramente educativa, no fue pensada para generar ningún beneficio para la Universidad de Yale o para el Museo Peabody. Fue financiada por concesiones de la dotación nacional para la humanidad, fundaciones privadas e instituciones culturales, incluyendo la donación de $75.250 del consejo de la humanidad de Connecticut y una donación de $351.000 del National Science Foundation.

Mientras que la exhibición no generó ningún beneficio para Yale o el Museo Peabody, se educó e informò a millones de norteamericanos sobre la vida y la cultura del Inca, y de tal modo se promovíó el turismo a Perú y particularmente a Machu Picchu.

6. Mito

Yale no cumplió con utilizar los materiales de Machu Picchu para estudios científicos.

Hechos:

Según lo observado, los materiales de Machu Picchu enviados al Museo Peabody en 1912 consistieron principalmente en fragmentos de cerámica, de hueso animal y otros artículos
desechados por los incas, más una pequeña cantidad de posesiones personales usadas pero en gran parte intactas, tales como tazones o fuentes, dejados como ofrendas en entierros, pero ningún tesoro u objeto raro o único. El estudio de los científicos comenzó tan pronto como los materiales llegaron a New Haven y ha continuado por más de 90 años por parte de científicos de Yale y del mundo entero. El trabajo de los estudiosos sobre los materiales de Machu Picchu ha
aumentado estos últimos años por el interés en la vida del Inca y su cultura, mientras que los avances científicos en la prueba y metalurgia del ADN han permitido nuevos estudios de los materiales, los objetos y los fragmentos osteológicos del metal.

Los primeros trabajos sobre Machu Picchu fueron hechos por Bingham y tenían que ver con sus descubrimientos, publicados por la National Geographic Society, incluyendo su artículo de 1913, “En el país de las maravillas de Perú: El trabajo logrado por la expedición peruana de 1912,” National Geographic, vol. 24, páginas 387-573; el artículo 1915, “La historia de Machu Picchu: Las expediciones peruanas de National Geographic y de la universidad de Yale,” National Geographic, vol. 27, páginas 172-186, 203-217; y el artículo 1916, “Otras exploraciones en la tierra de los incas: La expedición peruana de 1915 de la universidad de Yale y de National
Geographic,” National Geographic, vol. 29, páginas 431-473. En 1915, Bingham también publicó una monografía “Tipos de cerámica de Machu Picchu,” que apareció en Antropólogo americano, vol. 17, no. 2, páginas 257-271.

En 1916, G.F. Eaton realizó el estudio osteológico de la primera libro de los materiales, La colección de material osteological de Machu Picchu, Tuttle, Morehouse & Taylor Company (New Haven, CT), 96 páginas (1916).

Décadas de estudios de los materiales metalúrgicos de Machu Picchu en Yale también han producido trabajos importantes, incluyendo,

C.H. Mathewson, monografía 1915, “Una descripción de los trabajos en bronce de Machu Picchu,” Diario americano de la ciencia, vol. XI,
páginas 525-602.

La monografía en 1984 de R.B. Gordon. y J.W. Rutledge, “Bronce de Machu-Picchu, Perú del bismuto,” Ciencia, vol. 223, no. 4636, páginas. 585-586.

Artículo en 1985 de R.B. Gordon, “Evidencias de laboratorio del uso de las herramientas del metal en Machu-Picchu (Perú) y los alrededores,” Diario de la ciencia arqueológica, vol. 12, no. 4, páginas 311-327.

J.W. Rutledge y R.B. Gordon en 1987, “El trabajo metalúrgico de los artesanos en Machu-Picchu, Perú,” Americano Antigüedad, vol. 52, no. 3, páginas 578-594.

En el 2006, tres estudios adicionales sobre objetos y fragmentos fueron publicados, incluyendo:

R. Gordon y R. Knopf, “Metalurgia del bronce utilizado en herramientas de Machu Picchu, Perú,” Archaeometry, vol. 48, no. 1, pagina 57-76 (2006).

B.L. Turner, J.D. Kingston, R.L. Burger y otros., “Reconstrucción isotópica del paleodiet y de la inmigración en Machu Picchu, Perú: resultados tempranos,” Diario americano de la antropología física, supl. vol. 42, páginas 178-179 (2006).

R. Gordon y R. Knopf, “Último horizonte de la plata, cobre, y lata de Machu Picchu, Perú,” Diario de ciencia arqueológico, vol. 34, no. 1, páginas 38-47 (2006).

Estudios más generales de los materiales de Machu Picchu incluyen el P. Ritual, “Muerte y poder en Machu Picchu,” M.A. Tesis (inédita), universidad de Yale (2001); K.B. maxwell, “Ciudades perdidas y vacas exóticas: Construyendo un espacio natural y de la cultura en el santuario histórico de Machu Picchu, Perú,” Ph.D. Disertación, universidad de Yale, 477 páginas (2004); y J. Medina, “Machu Picchu: Los misterios descubiertos, en video.

Estudios latinoamericanos e ibéricos, universidad de Yale (2005).

En 2003 y 2004, científicos Richard L. Burger y Lucy C. Salazar, editaron dos libros importantes de la colección de Machu Picchu, Las colecciones científicas peruanas 1912 de la expedición de Yale a Machu Picchu: Restos de seres humanos y de animales, Departamento de antropología, división de la universidad de Yale, museo de Peabody de la historia natural, página 181 Machu Picchu: Revelación del misterio de los incas, Prensa de la universidad de Yale, 230 páginas (2004).

Susan Evans y Joanne Pillsbury, eds., Palacios y poder en las Américas de Perú a la costa del noroeste, Dumbarton Oaks (2004), incluyen un ensayo por Richard Burger y Lucy Salazar sobre la vida diaria en Machu Picchu.

Richard L. Burger, Craig Morris, y Ramiro Matos Mendieta, eds., Variaciones en las expresiones en el poder del Inka, Dumbarton (2008), incluye ensayo de Lucy Salazar interpretaciones generales de la vida de cada día en Machu Picchu.

En Yale están actualmente en curso un número de estudios de científicos importantes de las piezas de Machu Picchu que prometen revelar más sobre la vida y cultura del Inca. Muchos de estos estudios tienen que ver con técnicas y equipos científicos desarrollados recientemente , incluyendo los siguientes:

Un estudio de los metales de Machu Picchu elaborado por los investigadores Bruce Owen y Roberto Gordon programado para ser publicado por Yale este año, incluye un extenso análisis técnico de la colección usando un scanner con visión microscópica de electrones.

Richard Burger y Leon Doyon del área de relaciones humanas estudiaron los patrones de la producción de la cerámica de Machu Picchu usando un análisis instrumental de neutrones por activaciones. El estudio experimental para este trabajo fue financiado por los E.E.U.U. National Science Foundation.

Lucy Salazar está trabajando en una monografía final de la cerámica del Inca en los entierros en Machu Picchu basada en su tesis antropológica y subsecuente investigación. Esta monografía, que aparecerá en la universidad de Yale, incluye el análisis de ambos sobre recipientes enteros y cascos de la colección de Yale.

Un estudio del ADN de los huesos humanos en la colección está siendo conducido por Federika Kaestle de la Universidad de Indiana. El estudio dará a conocer los orígenes de la población en Machu Picchu así como las relaciones biológicas entre los individuos que fueron enterrados allí.

Karen Weinstein de la universidad de Dickinson ha utilizado la colección de Yale para estudiar la morfología esquelética del tórax del individuo del altiplano en la prehistoria andina.

Bethany Turner de la universidad de Emory, Ph.D. que trabaja bajo la supervisión de los Profesores George Armelagos y Juan Kingston, está estudiando de Machu Picchu, a la clase sirviente enfocándose en sus historias y población la dinámica de vida. Un estudio del isótopo
de dientes humanos del Ms Turner está en curso para examinar los patrones de la dieta y de la inmigración en Machu Picchu. Su análisis darán a conocer la variación en la vida de esta población específica que sirvió a la élite incaica en el décimo quinto siglo.

Guardar una porción de las colecciones del estudio en el Museo Peabody de Yale asegurará la continuación de este y de análisis similares y los usos de nuevas técnicas de análisis de la colección y de como se desarrollan éstas.

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